domingo, 14 de diciembre de 2014

Marcas lexicalizadas

'Marca lexicalizada' es el término que se emplea en el caso de utilizar el nombre de una empresa, compañía, marca o firma famosa para nombrar cualquier producto del género. Las marcas lexicalizadas se utilizan en muchos idiomas con alta frecuencia.

Así, en España, se dan numerosos casos:
  • Se utiliza la marca Kleenex para referirse a los pañuelos desechables de papel.
  • La marca Post it para designar a las notas adhesivas, generalmente de colores llamativos.
  • Con la firma donuts se denomina a los dulces en forma de rosquilla.
  • La firma klaxon para nombrar la bocina del coche.
  • La marca Danone para mencionar cualquier tipo de yogurt.
  • La marca Gillette para cualquier tipo de cuchilla de afeitar desechable.
  • La firma Bimbo para nombrar el pan de molde.
  • La firma Coca-cola para nombrar cualquier bebida refrescante que tenga un color oscuro.
  • La marca Smint para designar cualquier tipo de caramelo que ayude a tener un buen aliento.


En Alemania, también se dan muchos casos de marcas lexicalizadas:
  • Se utiliza la marca Tempo para denominar los pañuelos desechables.
  • La firma Tic tac para designar las pastillas que se emplean para tener un buen aliento.
  • La marca Cewa para mencionar el papel de cocina.
  • La firma Sagrotan para nombrar cualquier producto de limpieza.
  • La etiqueta Fanta para designar cualquier bebida con gas que tenga un color amarillo o naranja.

Como se ha adelantado, en Alemania, para el papel de cocina o los productos de limpieza sí se emplea una marca lexicalizada para referirse en general a ellos. Sin embargo, el caso contrario también se da como en el uso del nombre de la firma Kärcher como sustituto de hidrolimpiadora o vaporeta que en España se denomina con su propio nombre.

En Holanda, en general, no se utilizan marcas lexicalizadas para denominar algún producto; la única excepción es la de la firma o.b para nombrar cualquier tipo de tampón; en España, se utiliza la compañía Tampax.


Generalmente, España y Alemania son dos países donde se suele emplear la marca del producto, sin embargo, como se ha podido observar, en Holanda, no son de uso común aunque se dan casos reducidos.


Samantha Belmar Pérez

sábado, 13 de diciembre de 2014

¿Cómo nos ven?



¿Alguna vez os habéis preguntado cómo nos verán a los españoles fuera de nuestro país? Incluso entre las comunidades autónomas de España se ha estereotipado a  los integrantes de estas. La cultura general de toda comunidad nos lleva a estereotipar a las demás comunidades que nos rodean.

Así, España tiene fama de ser un país de fiestas por lo que no parece un país digno de confianza, no es un país serio. Puede ser que la crisis en la que España se ha visto envuelta refuerce está falta de confianza que tienen los otros países en nosotros. A los españoles, además, en otras culturas se los ve como perezosos y poco trabajadores, aunque los habitantes del país no necesariamente cumplan este estereotipo.

En la propia España se juega con este estereotipo en la serie televisiva La que se avecina en la cual hay un personaje, Vicente Maroto, que apenas se levanta del sofá y cuya línea representativa es “Qué pereza”. Incluso hay otros personajes que le apodan “el hombre cojín”.

Del mismo modo, Alemania se ve como un país serio, cuyos habitantes son los idóneos trabajadores por su responsabilidad. Este estereotipo se lleva al límite con facilidad, convirtiendo a los alemanes en personajes fríos, estrictos, severos y carentes de sentido del humor.

Un ejemplo muy claro de este estereotipo viene dado por la serie de dibujos japoneses Heidi (basados en la novela suiza del mismo nombre) en los que aparece una institutriz muy estricta que todos los que hayamos crecido con esta serie conoceremos, la señorita Rottenmeier, institutriz estricta de la pequeña Heidi (a la que renombra Adelaida) y de Clara, la alemana a la que Heidi hace compañía.





En otra tesitura, los holandeses tienen fama de liberales, ecologistas, ahorradores y prácticos, pero las dos últimas características que se les adjudican muchas veces dan lugar a que se les vea como tacaños.

Un ejemplo existe en la propia Holanda con una leyenda de un pueblo llamado Stavoren. Una mujer, a la que se llama en la historia Lady of Stavoren, es una viuda de un comerciante y su única preocupación es conseguir más riquezas, sin importarle lo que pase con sus vecinos. Dado que es una leyenda popular del folclore, esta mujer acaba arruinándose y así recibe lo que se merece por no preocuparse por la población.



Estos estereotipos no se dan exclusivamente en los tres países sobre los que hemos estado investigando, sino que se extienden a la mayor parte del mundo pues los datos llevan a conclusiones generalizadas. Así, otras nacionalidades se estereotipan: los argentinos tienen excusas para todo, los estadounidenses saben poca cultura general, los franceses son demasiado refinados hasta el punto de ser cursis o los italianos tienen fama de ser donjuanes.

Carmen García López

viernes, 12 de diciembre de 2014

Humor

El presidente de EE.UU. Ronald Reagan, dotado de un indiscutible sentido del humor, viaja a Japón para dar una charla. Durante su conferencia, suelta una broma. El traductor la transmite inmediatamente a la audiencia y el público nipón estalla en una risa fragorosa. Reagan, terminada su intervención, quiere felicitar personalmente al traductor y le pregunta cómo ha hecho para interpretar tan bien el sentido de su chiste norteamericano a los japoneses. Este, un tanto, incómodo, le contesta: "Pero, señor presidente, yo no he traducido nada. Simplemente les dije que había contado un chiste". 

Este ejemplo está sacado de un estudio del profesor holandés Gert Jan Hofstede, que ha dedicado años a estudiar cómo cambia el sentido del humor según la zona geográfica a la que nos referimos. Los expertos ni se ponen de acuerdo sobre qué es el humor o el sentido del humor. Sobre un punto sí hay consenso: parece algo inherente a cada cultura: los judíos o los escoceses hacen muchas bromas sobre ellos mismos, pero los japoneses, no.
"El humor refleja comportamientos humanos. Y en cada sociedad el humor tiende a centrarse en los elementos salientes de la cultura de esta misma sociedad" confirma Hofstede. De hecho, hay toda una legión de cómicos que son muy populares en su país, pero que fuera de sus fronteras nadie ha oído hablar de ellos. Cantinflas es casi un desconocido fuera de Iberoamérica; Lenny Bruce, el monologuista estadounidense que causó muchos escándalos, ha tenido poco éxito en Europa; Torrente es un nombre que no dice nada en muchos países europeos; el personaje de Fantozzi, un auténtico fenómeno de culto en Italia, es un objeto misterioso en el resto del mundo y Totó, que protagonizó centenares de películas italianas y trabajó con Pasolini, tiene un sentido de humor prácticamente intraducible.

El inglés se basa más en la ironía y en el juego intelectual. Los ingleses lo utilizan para llamar la atención, como forma de presumir de un estatus, y poco importa si sea gracioso o no: les ayuda a superar la situación. El español, en cambio, es más un humor centrado en uno mismo, con dobles sentidos y con muchos chistes.
Hay aspectos transversales que hacen reír a las personas en diferentes culturas, como el ridículo de otros, la ruptura de tabúes sexuales y escatológicos, los insultos, la violencia, la burla, la payasada o imitaciones satíricas.
Como regla, el chiste tiene más gracia en el país donde hay el tabú que se pretende romper o atacar. Por eso los chistes sobre el Papa son frecuentes y populares en Italia o Irlanda, pero a lo mejor en otras culturas no tienen tanto éxito.

Se puede mencionar al patrón del estúpido. En España, sería el lepero. Para los franceses, son los belgas. Para los estadounidenses, los polacos. Para los ingleses, el irlandés. Para los italianos, el carabiniere (el guardia civil, que tradicionalmente siempre era un inmigrante del sur). Otro modelo frecuente es el del agarrado. Según los países, son los escoceses, catalanes, genoveses… Los chistes son casi idénticos, basta cambiar de nombre.

Los habitantes de los Países Bajos son mayoritariamente gente alegre y optimista, de manera que su humor no suele ser ni negro ni político, más bien se centra en las pequeñas comedias y tragedias de la vida cotidiana. Son muy capaces de reírse de sí mismos, que es uno de los índices de salud mental más altos que se conocen.

El problema con el humor es que resulta muy difícil, para no decir casi imposible de traducir, y eso explica que muchos escritores humorísticos justamente famosos en su idioma nos parecen sosos o insípidos cuando los leemos en el nuestro, por muy buena que sea la voluntad puesta en el empeño por los traductores.


F. Javier Moya Serrano

jueves, 11 de diciembre de 2014

Onomatopeyas

Aunque los animales suenan igual en todo el mundo, éste no es el caso de nosotros, los humanos, con nuestros numerosos idiomas. Lo que pasa es que las diferentes sociedades humanas tienen diferentes maneras de describir sonidos similares. Ello se explica en parte por los sonidos fonéticos utilizados en determinado idioma. Otro motivo lo hallamos en la elección al azar, según cómo un sonido fue percibido e interpretado por primera vez, para luego evolucionar a lo largo de miles de años.


ANIMAL
ESPAÑOL
ALEMÁN
HOLANDÉS
ABEJA
Bzzz
Summ
Bzzzz
BURRO
Ih-oh
Iaah
Iiieeah
BÚHO
Uh-uh
Schuhu / Uh-uh
Oehoe
CABALLO
Iiiih
Wihiie
Iiieeeehh
OVEJA
Beee
Mäh
Beh
CERDO
Uiiic
Grunz
Knor
COYOTE
Auuu
Huuuh
ahoeh
CUCO
Cucú
Kuckuck
Koekoek
GALLINA
Clococló/cocorocó
Tock-tock
Tok-tok
GALLO
Quiquiriquí
Kikeriki
Kukeleku
GATO
Miau
Miau
Miauw
PÁJARO
Pío
Piep
Piep
PATO
Cuac/Cuá
Quack
Kwaak
PERRO
Guau
Wau
Waf/Warf
RANA
Croac
Quaak
Kwak
VACA
Muuu
Muh
Boeh


F. Javier Moya Serrano

miércoles, 10 de diciembre de 2014

Juegos de cartas

El Reihe es un juego de 2 hasta 15 jugadores con la que se juega con la baraja alemana nórdica y sin comodines. Es un juego similar al cinquillo que se juegan con baraja española, aunque al ser un juego tan práctico de entender se puede jugar con cualquier baraja. El objetivo del juego es ser el primer jugador en descartarse por cada ronda; es decir, tal como el cinquillo,  ser el primero en quedarse sin cartas.
Para jugar al Reihe se reparten todas las cartas. El primero en jugar es el jugador de la derecha del que repartió, este colocará un ocho (de cualquier palo) boca arriba sobre la mesa, si este jugador no posee un ocho continuará el próximo a su derecha. A continuación, juega el jugador de su derecha. Éste debe colocar junto al ocho el siete o el nueve del mismo palo, o bien colocar otro ocho boca arriba. Los jugadores van completando los palos desde el ocho colocando las cartas hacia arriba y hacia abajo. Cuando un jugador no puede colocar ninguna carta pasa turno y juega el siguiente. Está prohibido pasar cuando el jugador tiene una mínima posibilidad.
Con la baraja alemana se juega con 36 cartas y se comienza con el diez. Con la baraja española se juega con 40 cartas, del as al doce y comenzando desde el cinco.

El objetivo de  Jass consiste en acumular 1.000 puntos mediante combinaciones de cartas y las bazas obtenidas. En su forma básica, puede jugarse entre dos, tres o cuatro jugadores, que juegan individualmente, aunque en el caso de que sean cuatro pueden formar dos parejas que se enfrenten entre sí.
Cada jugador echa su carta siguiendo el orden de los turnos, que en el Jass es de derecha a izquierda. Existe un palo especial denominado de triunfo cuyas cartas ganan a las de los otros palos, sin tener en cuenta el valor relativo. En el Jass, este palo se determina por sorteo, descubriendo una carta. Los jugadores deben jugar una carta del mismo palo que la de salida y superior a la del jugador anterior con el objetivo de ganar la baza. En caso de que algún jugador no tenga carta del palo de salida, debe jugar una carta de triunfo. Si en la baza no hay triunfos, gana la baza el jugador que echó la carta más alta del palo de salida. Si hay triunfos, gana la baza el que jugó el triunfo más alto. El ganador de una baza sale en la siguiente. Este juego de cartas es similar a la brisca, en la que se reparten tres cartas a cada jugador y cuyo objetivo es obtener la mayor puntuación al final de las rondas. En el juego español, los naipes que tienen mayor puntuación son el as y el tres.




F. Javier Moya Serrano